Una vez leí que cuando se va a escribir una "carta de amor" se inicia sin saber que empezar a escribir, y se culmina sin saber que fue lo que se escribió. Y es cierto, así sucede: se empieza a escribir y luego de la primera palabra es como una ráfaga de viento que pasa por la parte posterior de tu cuello, llenando de escalofríos tu espalda y tus brazos, cumpliendo la función de poner a flor de piel tus sensaciones y activando por completo de la forma más sublime tus sentidos permitiéndote abrir sin censura alguna el baúl de los recuerdos, quitandole importancia al orden de tiempo, de sentimiento o de intensidad, pasando así del más eufórico al más entristecedor y viceversa, permitiéndote derramar risas y lágrimas una tras otra y en el momento más afortunado, ambas al mismo tiempo; mientras tus ojos siguen rápidamente cada letra que tus manos son capaces de plasmar en cuestión de segundos. Se llama mussa, se llama inspiración. Esa sensación de plenitud que inunda cada rincón del alma y se desborda para llenar cada pedazo del mundo que te rodea, esa que es tan profundamente conocida en el universo de todo escritor, esa que es peculiarmente reconocida cuando te llena de cosquilleo el cuerpo sin importar el momento o el lugar en que te encuentras y te crea una necesidad superior a tu voluntad de tener a tu alcance papel y lápiz para plasmar así lo que un ente aliado a tus más íntimos deseos pero desconocido ante tu conciencia, te susurra rápidamente a tu oído.
jueves, 27 de noviembre de 2014
miércoles, 19 de noviembre de 2014
¡VIVE!
He de suponer que todos, en algún momento de nuestra vida y por alguna razón hemos sentido miedo. Miedo al dolor, miedo a la oscuridad, miedo a las alturas, miedo a la soledad, miedo a algún animal, miedo incluso a uno mismo, en fin, ese temor que nos cohíbe, que nos hace reprimirnos, que muchas veces nos paraliza.
A lo largo de mi vida, temores interminables me han rondado, han cohibido mis acciones, mi pensar, mi desear. Desde pequeña defendí lo seguro, me incline por lo conocido. confundiendo hasta hace muy poco el concepto de "estar vivo" con el el de "vivir".
He aprendido la diferencia. He comprendido la gran ventaja que hay en el concepto completo de vivir pero también la perturbadora monotonía que envuelve en su significado el solo estar vivo. No parto de la idea de que necesariamente debes estar la borde de la muerte para apreciar tu vida, aunque conozco de muchas personas que si piensan de esa manera, y la verdad, es totalmente valido. Pero particularmente, yo parto de detalles mas pequeños, e incluso insignificantes ante la mirada de muchos.
He aprendido a expresarle a mi familia y amigos, tanto en hechos como en palabras, cuanto los amo ya que sabes cuando alguien llego a tu vida, pero no sabes cuando se ira. He aprendido a detenerme y observar los rostros y a deleitarme en la mirada de aquellos que hacen poesía en mi vida con su existencia, ya que en silencio se seden explicaciones y enseñanzas mas valiosas que con cualquier discurso preparado o previamente ensayado. He aprendido a sostener delicada y fuertemente a la vez en mis manos esos instantes que hoy son segundos y que mañana se tornaran grandes recuerdos.
He aprendido a adueñarme de mi vida, de mi felicidad, de mis sueños y de mis convicciones. A llenarme de coraje y defender mi posición.
El coraje no es la ausencia de miedo y eso me fue difícil de comprender. El coraje es la decisión y la determinación a la cual te aferras para vencer aquello que te atemoriza, aquello que te ata.
No diré nunca que las dudas no están permitidas en esta historia, porque si, es así, a veces es inevitable sentir un poco de dudas. Pero lo que si digo y mantendré siempre es que las dudas causan incertidumbre y consecuentemente nos hacen el camino mas difícil.
La vida es un instante, y no vale la pena estancarse en las cosas que hacen complicado el recorrido. Vale mas luchar por lo que se quiere lograr que lamentarse por lo que no se logro.
Hace unos años, a raíz de un diagnostico que recibí me detuve a pensar en eso, la vida. Ese camino ciertamente incierto que todos recorremos y que muchas veces, cuando estamos por cruzar la meta es que nos damos cuenta que nuestro tiempo caduco y que ya es tarde. Y llegue a la conclusión de que la vida es eso que pasa mientras decidimos cual sera el siguiente paso que daremos, ¡Así que si! Reiré si quiero reír, lloraré si quiero llorar. Amare intensamente... Viviré. Ya no temo equivocarme, temo a no hacerlo. Ya no temo a no lograrlo, temo a no intentarlo. Ya no temo no ser capaz, temo a volver alguna vez a dudar de mi capacidad.
La vida es muy corta para complicarnos, y lo suficientemente larga para alcanzar todo lo que deseamos. En ti y en mi esta el caleidoscopio con que enfoquemos ese regalo que Dios y el Universo con conceden.
Ríe, llora, sueña, ama, piensa, cree.. ¡VIVE!
sábado, 15 de noviembre de 2014
Mucho Gusto.
Una vez, en clase de bachillerato, nos encomendaron la tarea de escribir, hacer un ensayo donde se hablara de cualquier tema, de lo que quisiéramos, nada en especial, solo algo.
Yo decidí hablar de las letras, las palabras, la escritura.
algunos me han preguntado "¿Que es lo que te llama la atención de la literatura, de la escritura?" Y, tomando en cuenta el relevante argumento de que no se en lo absoluto ser al menos un poco objetiva, nunca pude responder con certeza esa pregunta.
No sabría decir con exactitud porque me llena escribir, o porque me apacigua leer, simplemente lo disfruto.
Inicialmente con mucha timidez emprendí mi camino, devorando libros de Alfaguara Infantil, aquellos que nos pedían en clases para debatir. escribiendo pocas lineas de pensamientos instantáneos y tirando los papeles llenos de borrones a la basura.
Hace algún tiempo una persona a quien estimo leyó uno de mis escritos, me explico un poco acerca de la gramática, de la poesía, los versos, las prosas, de las historias contadas que ameritan un principio, un desenlace y todo eso que menciono y que ahora no recuerdo muy bien. Pero también me dijo que no me dejara intimidar, que si me gustaba escribir, que escribiera. "Lo peor que puede pasar es que a la gente no le guste, y vale mierda si les gusta o no a los demás, siempre y cuando te guste a ti". y Es verdad, por mas grotesco que suene, es muy cierto. Si bien quiero que mi voz empiece a hacer eco en lo mucho, debo empezar por lo poco, debo iniciar confiando en mi. En lo que digo, en lo que pienso, en lo que siento... En lo que escribo.
No espero asemejarme a Benedetti, y mucho menos a Stephen King o Megan Maxwell. Simplemente quiero, necesito y decidí escribir. Convertir en escritos lo que me inquieta, lo que pasa por mi cabeza, por mas tonto e insignificante que se pueda considerar, por mas inexperta o destructurada que sea mi escritura. La vida es un constante aprendizaje y es un error creer que no tenemos nada que aprender de las cosas y personas que nos rodean porque hasta la mas pequeña hormiga o el mas inocente bebe nos pueden enseñar grandes lecciones y aun cuando creemos que ya aprendimos lo suficiente seguiremos aprendiendo. Es una total falsedad creer que lo sabemos todo, y ademas... Que aburrido seria si fuera así, la vida perdería sentido, perdería emoción.
Es mejor pensar como Socrates, "Yo solo se, que no se nada" pues considero que cuando creemos que lo sabemos todo es cuando mas nos falta por aprender.
Y yo, hoy, decidí aprender. Aprender de mis errores, aprender a desafiar mis miedos, a dejar ir lo que me ata, a abandonar lo que me estanca, y a botar lo que me impide crecer.
"No existen mas que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." - Oscar Wilde
Suscribirse a:
Entradas (Atom)