Como nos gusta equivocarnos. Saber que el camino al que nos acercamos es errado, pero se viste de complacencia para enamorar nuestros sentidos.
Y como duele la razón, saber que cada paso es una espina punzante en tus talones.
Maldición, como nos gusta equivocarnos. Como nos gusta el sabor amargo de la desilusión, del fracaso, de la culpa y los recuerdos.
Como nos gusta imaginar "que pudo haber pasado si..." Y nada, no hubiese pasado absolutamente nada porque símplemente no fue así.
Perder oportunidades, dejar escapar la felicidad frente a mis ojos.
Mierda y como duele.
Es de costumbre supongo, mezclar el escombro de mi pasado con el cemento de mi futuro. Y ¿qué resulta de ellos? Una total basura.
Como nos gusta equivocarnos. Saboreo lo amargo del fracaso pero absurdo pensar que soy inocente en este juicio que es mi mente, donde soy verdugo y acusado.
Tanto inventarte... Tanto buscarte... Tanto anhelar tenerte. Y cuando te tuve, que tonta al dejarte ir. Al obligarte a irte.
Es increíble como se nos esfuma todo, como agua en las manos, como arena entre los dedos. Como un amor que no pudo ser.
Te veré cada noche en mis sueños, cada día en mis anhelos. Cada segundo en mis soledades. Y en la música de mi silencio susurrare un "te amo" en tu nombre. Para que en mis más profundos anhelos te quedes, aún sin estar.
Adiós.