"Me puede gustar un hombre tanto como una mujer. El placer no está en follar. Es igual que con las drogas. A mí no me atrae un buen culo, un par de tetas o una polla así de gorda; bueno…, no es que no me atraigan, claro que me atraen, ¡me encantan! Pero no me seducen, me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve, que vale la pena conocer. Conocer, poseer, dominar, admirar. La mente, yo hago el amor con las mentes. Hay que follarse a las mentes."
No lo pude haber dicho mejor.
Muchos etiquetan y critican, muchos encerrados en paradigmas inculcados por la sociedad en la necesidad de tener todo "bajo control" ¿Quien nos dice a quien debemos amar? ¿O con quien debemos follar?
Un cuerpo con medidas perfectas es hermoso y sobre todo valioso siempre y cuando vaya consigo una mente brillante, una inteligencia tenaz, una astucia propia.
Siempre dije: "Alguien que me acaricie el pensamiento, que me seduzca la mente" y no solo que toque mis pechos o que "bucee" mi trasero.

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